El remarketing (alias: el banner que me sigue a todas partes)

El otro día, mientras comía en la oficina del trabajo, me llama mi madre sorprendida porque no entendía cómo no paraba de salirle el mismo anuncio. Una y otra vez, y siempre el mismo. Ella acababa de llegar de Copenhague, de visitar a mi hermana y, literalmente, le perseguían los banners de una web para venderle otro vuelo, y encima al mismo sitio. “¿Cómo lo pueden saber?”, me preguntaba. “Lo saben, saben que acabo de llegar de Dinamarca y me quieren vender otro vuelo. ¿Por qué quieren convencerme para que vuelva? ¿Acaso me están espiando?”, preguntaba.

 

Tenía claro que se lo tenía que explicar, ya que, si no, ella era capaz de ir a la policía. Pero, ¿cómo podría explicarle algo tan complejo? Por unos segundos pensé, y decidí probar suerte, diciéndole: “mamá, eso en lenguaje digital es el remarketing”. Tras esto me arrepentí de usar un término tan específico, aunque seguí diciendo: “es remárketing, aunque no parece estar muy bien practicado, porque tú ya no quieres ir a Copenhague”. Tras esto, ella me asegura que ella ya no entiende nada. Intento mejorar mi explicación, diciendo: “verás, tú hace dos semanas buscaste el vuelo para visitar a Teresa, y buscaste en varias webs, ¿no? Al final lo que sucedió es que el billete te lo acabé comprando yo, porque no te aclarabas, pero ellos se dieron cuenta de que estabas interesada en volar allí. Entonces, los de esa web de viajes, que son muy, muy listos y te tienen fichada, ahora están intentando que compres el vuelo porque no saben que ya lo compraste y hasta volviste. En realidad, ya no te deberían estar molestando porque ya no te interesa y esto fue hace dos semanas”, le expliqué.

 

A todo esto, ella respondió: “¿pero cómo pueden tener esa información sobre mi? ¡entonces sí que me espían!…” Después de esto, y bajo esta situación de nervios, proseguí diciendo: “no, mamá, tú has aceptado su política de cookies, y ahora tienen datos de tus preferencias y por eso lo saben. Saben que querías ir a París”, le expliqué. Me miró con cara de haber entendido algo, pero entonces me dijo: “¿pero cómo cookies, qué es eso?”. Ya no sabía donde meterme, pero contesté: “ay, mamá, lo de las cookies es eso del consentimiento que aceptas al entrar en las webs… Bueno, esto dicho rápido. Es algo complejo, así que ya dejaremos esta explicación para otro día. Creo que por hoy ya has aprendido bastante”.

 

Y esta es la historia de cómo mi madre aprendió lo que había detrás de los banners que nos persiguen… ¡Aunque ahora a ver cómo le explico yo lo de las cookies!


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